Caminar por una ciudad desconocida durante un fin de semana es entregarse por completo a la velocidad de la superficie. Esta colección de fotografías documenta, de forma deliberada, el ejercicio de sumarse a la inercia del turismo de consumo rápido, capturando el paisaje urbano sin pretensiones de profundizar en su historia. En un mundo donde viajar se ha transformado en una carrera frenética por acumular destinos, estas imágenes no intentan rebelarse contra esa inmediatez, sino representarla fielmente. Las esquinas se suceden como productos desechables y las experiencias se miden en los breves segundos que dura.